La elaboración de nuestro aceite de oliva virgen extra comienza con la recolección exclusiva de aceituna de vuelo, es decir, fruto que permanece siempre en el árbol y nunca entra en contacto con el suelo. La cosecha se realiza en el momento óptimo de maduración, cuando la aceituna conserva intacto su potencial aromático y sus cualidades naturales.
El sistema de recogida se lleva a cabo mediante vibración controlada del olivo, utilizando maquinaria específica que permite una recolección cuidadosa y eficiente, respetando la integridad del fruto. Las aceitunas se cargan a granel en remolques y se transportan directamente a la almazara, minimizando tiempos y manipulaciones innecesarias.
Una vez en la almazara, la aceituna se moltura en un plazo inferior a 24 horas desde su recolección, garantizando la conservación de todas sus propiedades organolépticas. Previamente, el fruto se lava y se pesa, iniciándose de inmediato el proceso de molturación. Este consiste en la molienda de la aceituna para romper su estructura celular y liberar la fracción líquida, base del aceite de oliva virgen extra de máxima calidad.